Lo lumínico

Debo confesar que no me metí a electricista tan solo para aprender a piratear la televisión por cable. Más bien se podría decir que estoy infiltrado, esperando mi oportunidad, del mismo modo que un atracador trabaja durante un tiempo en el banco que planea asaltar. Todo se me ocurrió tras leer un cómic de Spiderman. La historia del hombre araña me conmocionó  hasta tal punto que decidí consagrar mi vida a la búsqueda de una bombilla radioactiva que me confiriera poderes sobrehumanos. Si una araña mutante e ionizada puede revolucionar la vida de un chaval de instituto, por qué porras no podría hacer lo mismo una bombilla  de bajo consumo para un hombre pre jubilado. Y es que lo de subir por las paredes no me interesa demasiado, sobretodo teniendo en cuenta mis problemas de espalda, pero lo de la iluminación perpetua, ah, eso ya es otra historia. Así que lo que hago es ofrecerme como electricista a unos precios ridículos con tal de entrar en contacto con cuantas bombillas pueda. Ahora mismo trabajo una media de ciento cincuenta horas semanales, y según mis cálculos conseguiré lo que quiero más pronto que tarde. Vamos, es que alguna lámpara irradiada en uranio tiene que haber escondida por ahí, en el tocador de una ex espía de la URSS, esperando a que yo la encuentre. Algún fluorescente bañado en plutonio tiene que estar camuflado en la cocina del restaurante de comida rápida de una célula terrorista durmiente. O quizá sea un foco mutante el que me transforme en algo superior. El objeto de mi evolución me importa poco, la verdad. Lo importante es que lo que estoy diciendo es harto improbable, pero no imposible. Y con eso me basta y sobra. A cada bombilla fundida que reemplazo me acerco un poco más a la que me cambiará la vida. Y no cabe duda que cuando ocurra, cuando lo lumínico me posea, una luz interior se encenderá de repente a la altura de mi abdomen y alumbrará todos los oscuros recovecos de mi persona. Una energía resplandeciente  me absorberá y bañará de luz todo en cuanto me involucre. Porque desde que conocí la historia de Spiderman tengo la convicción que si hasta ahora me he contentado con esperar a que una explosión espontanea castrara una oscuridad que yo mismo he alimentado, no ha sido por inseguridad, sino porque requería de la ayuda de una estrambótica mutación surrealista.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s